Argentina en tiempos de fiebre amarilla

En memoria a la última gran Epidemia ocurrida en el año 1871 en la ciudad de Buenos Aires y que ocasionó la muerte de aproximadamente el 8% de su población. La falta de agua potable, la contaminación de las napas por desechos humanos, el clima cálido y húmedo en el verano, el hacinamiento y la ausencia de medidas sanitarias, fueron algunas de las principales causas de la propagación de esta enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

No tiene tratamiento pero podés prevenirla: usando repelentes, usando ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes, teniendo mosquiteros y/o aire acondicionado en el lugar de hospedaje. A través de la vacunación específica. La vacuna es elaborada con virus atenuados. Si se recibe luego del segundo año de vida, una dosis es suficiente (no es necesaria la revacunación). Proporciona protección al cabo de 10 días de su aplicación.

¿En qué situaciones se debe evaluar la vacunación?

Por exigencia de algunos países, que consideran posible la introducción del virus de la fiebre amarilla en su territorio a través de viajeros no vacunados provenientes de regiones con transmisión viral. Por recomendación ante viajes a áreas de riesgo de transmisión, para prevenir la enfermedad. Se recomienda la consulta médica, al menos 4 semanas antes de la partida, para recibir las recomendaciones de vacunación en función de los antecedentes personales y las características del viaje.

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